LA AVIDEZ COMUNISTA POR APODERARSE DE DÓLARES AJENOS

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Que un prócer impreso tenga investidura es antífrasis. Pero, su viabilidad no se la he concedido yo, sino ciertas mujeres y hombres prestidigitadores: esos mal famados que suelen, hábil e impunemente, robarlos a naciones para almacenarlos a su favor en hoyos, bunkers, bancos o baúles.

Por Alberto JIMÉNEZ URE

(@jurescritor)

La fenomenológica instauración de «supremacías» al mando de territorios tiene un expediente histórico mucho más antiguo que el intento de los nazis por imponer su falaz y «aria» raza en el mundo, suceso que impactaría tan severamente a la Humanidad que en el curso del Siglo XXI todavía imaginamos los sufrimientos de millones de martirizados y el hedor que luego expelieron los promontorios de sus cadáveres en los campos de concentración o ghettos: donde los alemanes, gozosos, materializarían lo que se conoció como «La Solución Final» o exterminio masivo de judíos. Cierto: para ellos, fue divertida la convocatoria gubernamental para eliminar a personas absurdamente estigmatizadas por un persuasivo y con carisma demente que lideraba una república.

Cuando los seres aparencialmente humanos [ se presume que «erectos», pero poco reflexivos y fervorosos materialistas ] se organizaron en tribus y demarcaron territorios para protegerse en grandes familias, sin que ello tuviese relacionado con estar propensos a la praxis de la endogamia, lo hicieron para reglamentar cómo se vincularían con distintas e «incontaminadas» etnias, razas o asentamientos de mestizos en la iniciática y muy dinámica Mercadería más que en otros menos urgentes asuntos: como instruirse, desarrollarse en las disciplinas de las Artes y Letras, Experimentación Científica e Invención Tecnológica.

También es verdad que cuando el genio sobresalió entre la mayoría de individuos toscos u ordinarios, fue de inmediato reclutado para perfeccionar la Mercadería que gradualmente se convirtió en una «deidad»: con ejércitos que resguardan sus tesoros, jueces para la resolución de querellas mediante sentencias contenciosas-administrativas, aliados [ dueños de respetables fortunas ] deseosos de invertir y multiplicar sus activos e influencias. Entre 1789-1797 George Washington establecería, por decreto, la impresión del «dollar». Cuyo origen no es atribuible a EEUU, sino de México [quizá por ello le fascina tanto a la gigantesca comunidad hispanohablante de nuestro tiempo]

Ya con trescientos años de edad, el dólar ha sido investido de «socialista» por la mal parida Supremacía de Prefabricados Progresistas propensa a instaurar y perpetuar el Terrorismo y Genocidio Doctrinal de Estado en Latinoamérica: ello gracias a los billones de «billetardos» estadounidenses que los inescrupulosos mandatarios con membresía obtienen del imperio financiero más poderoso, corruptor e inmenso jamás conocido en la Historia Moderna y Post Moderna del Mundo.

Permanentemente corvos a causa del peso de sus víctimas [que llevan adheridas a sus espaldas], poco reflexivos pero fervorosos materialistas, los de relevo generacional «amos o apropiadores del combustible fósil» no son sesudos ni anhelan una magnífica reputación intelectual o académica: porque -con los billetardos imperiales- compran a sectores de la «Cultura y Ciencias» que los maquillan para que no luzcan sopencos, y mostrarlos carismáticos e intuitivos. Con el verbo y lujos, los mercenarios les ocultan sus rictus de forajidos que se auto-inmortalizan y auto-confieren rangos de supremos y supremas con o sin charreteras. Quienes, además, son demasiado soberanos como para temerle a cortes internacionales o comisiones para la defensa de los Derechos Humanos. Integran una raza incontaminada y pura, la mal parida Supremacía de Prefabricados Progresistas. Hasta que se demuestre lo contrario, son «inmortales». Prohibido equivocarnos: esos, tales o cuales, lo son virtud a la Supremacía del Dólar Doctrinalmente Investido de Socialista.

FUENTE: urescritor.wordpress.com/2018/04/14/la-peligrosidad-del-dolar-en-manos-de-socialistas-comunistas-terroristas/

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